Terrorismo cultural y control digital
Artículo académico publicado en Araucaria, revista científica internacional indexada, sobre el modelo chino de control digital frente al terrorismo yihadista.
Comandante de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y doctora en Derecho Internacional, Inmaculada Antúnez Olivas es especialista en terrorismo yihadista, seguridad internacional e inteligencia económica.
Su trabajo se centra en el análisis estratégico del yihadismo, el control digital, la financiación del terrorismo y los modelos securitarios emergentes, con una sólida proyección académica y presencia en foros nacionales e internacionales.
La Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative, BRI) atraviesa regiones profundamente erosionadas por el terrorismo yihadista, caracterizadas por una alta inestabilidad política, tensiones identitarias y disputas estratégicas de alcance internacional. En este contexto, China ha desarrollado un modelo de respuesta propio que se aparta de los enfoques occidentales tradicionales de lucha contra el terrorismo.
Lejos de priorizar la intervención militar directa, Pekín ha diseñado una arquitectura de control basada en vigilancia predictiva, infraestructura securitizada, control de flujos económicos y procesos de reeducación ideológica. Este modelo no se limita a neutralizar amenazas concretas, sino que transforma el entorno social, redefine los marcos normativos y moldea el comportamiento individual y colectivo.
El artículo introduce el concepto de terrorismo cultural para describir esta estrategia: una forma de seguridad que amplía el concepto de amenaza más allá de la violencia física, incorporando la disidencia identitaria, religiosa o simbólica como elemento a neutralizar. De este modo, la seguridad deja de centrarse exclusivamente en la prevención de atentados para convertirse en un sistema de control estructural de largo alcance.
A través del análisis de territorios clave como Xinjiang, Baluchistán y el Corredor Económico China–Pakistán (CPEC), la investigación muestra cómo este modelo comienza a proyectarse fuera de las fronteras chinas, influyendo en países integrados en la BRI y planteando interrogantes fundamentales sobre soberanía, derechos humanos y legitimidad en el nuevo orden internacional.
Comprender este paradigma no es un ejercicio teórico: condiciona decisiones políticas, estratégicas y económicas, y obliga a replantear los marcos tradicionales desde los que se analizan la seguridad internacional y la lucha contra el terrorismo en el siglo XXI.